Líderes de la Iglesia siguen de cerca el estatus de los miembros y misioneros ante el huracán María

Líderes de la Iglesia siguen de cerca el estatus de los miembros y misioneros ante el huracán María

Informan que todos los misioneros del país se encuentran bien

Noticia

Luego de pasar a unos 85 kilómetros de la costa noroeste de la República Dominicana, arrasando con árboles, inundando ríos y zonas aledañas, así como afectando hogares y desplazando miles de personas de diversas localidades del país, el huracán María se aleja luego de causar mayor daño en Guadalupe, Dominica, St. Croix y Puerto Rico.

Líderes regionales y locales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en los países afectados, han colaborado junto a las autoridades e instituciones de servicio para garantizar el bienestar de los miembros de la Iglesia, los misioneros y las personas de la comunidad a quienes pudieran llegar. A pesar de que República Dominicana no fue golpeada con la misma intensidad que otros países de la región, la copiosa lluvia ha causado grandes inundaciones que han desplazado a miles de personas. 

Actualmente, las principales necesidades evidentes consisten en la provisión de alimentos imperecederos y agua, así como la restitución del servicio de energía, especialmente en Puerto Rico donde toda la nación se quedó sin energía eléctrica, luego de los daños causados por las lluvias torrenciales y los fuertes vientos de 185 kilómetros por hora al acercarse a las costas dominicanas. Una gran cantidad de escombros y restos de lo que arrastró el viento llenan muchas vías principales, lo cual dificulta la llegada de mercancías a los centros de expendio para que las personas puedan reabastecerse de los necesario. 

Diferentes medidas precautorias se tomaron en muchos hogares para disminuir el impacto del huracán, incluyendo el aprovisionamiento de alimentos, agua y otros artículos básicos para un período mínimo de 72 horas, lo cual ha permitido a la mayoría tener lo necesario hasta el momento. 

En cuanto a las zonas más afectadas en el norte del país hasta este momento, los líderes locales de la Iglesia reportan inundaciones en Nagua, San Francisco de Macorís y Navarrete, donde las aguas han penetrado las casas y algunas familias fueron evacuadas de sus hogares, incluso unas 7 familias de miembros de la Iglesia en San Francisco de Macorís. 

Los líderes locales están dando seguimiento a las familias afectadas para que estén seguras y tengan lo necesario. A su vez, muchos miembros que no han sido afectados de manera considerable, han puesto en marcha diversas iniciativas espontáneas de acopio de alimentos y provisiones para brindar ayuda a sus vecinos y moradores de otras comunidades que no tuvieron igual suerte.

“Nos sentimos agradecidos porque la mayoría de nuestros miembros no sufrieron daños importantes con el paso de estos fenómenos y valoramos el esfuerzo de los líderes locales de la Iglesia que están pendientes día y noche para ayudar a los afectados. Asimismo, extendemos nuestra solidaridad y oraciones en beneficio de las familias que han sido afectadas, confiando en que, con la buena voluntad y efectiva cooperación del estado y otras instituciones de servicio, todos saldremos adelante a pesar de las circunstancias” expresó Rafael Gutiérrez, director de asuntos públicos de la Iglesia.

El comité de emergencias del área del Caribe evalúa actualmente el estatus de los miembros y los edificios de la Iglesia, así como de las localidades afectadas, a fin de definir acciones adicionales para retornar a las operaciones normales en cada congregación tan pronto sea posible.

Por lo pronto, informaron, “la prioridad es la seguridad y el bienestar de cada individuo y cada familia.”

  

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