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La libertad religiosa y el secularismo en RD: Parte 2 de 3

La libertad religiosa en República Dominicana

La situación de la libertad religiosa en República Dominicana no es tan crítica como en otras naciones donde los individuos son objeto de coerción o violencia física. Se evidencia un alto nivel de tolerancia a la práctica religiosa, sin embargo se requiere una mayor promoción y estudio de la libertad religiosa, así como un marco jurídico más definido para su práctica.

En un país donde es entendido que el catolicismo predomina, cabe mencionar que la libertad religiosa es una de las prioridades del Papa Benedicto XVI, quien en el año 2005, conmemorando el 40 aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II sobre libertad religiosa, se refirió a los elementos que la violan y expresó que: "un lugar preeminente tiene que ser reconocido al derecho a la libertad de religión" reafirmando su rol como derecho fundamental de todo ser humano.

Usualmente, hay confusión en torno a la diferencia que existe entre la promoción y defensa de la libertad religiosa y la mera tolerancia o permisión de que existan otras organizaciones religiosas distintas a las de mayor arraigo o tradición en el país. Esto es común en estados que, como el dominicano, han suscrito un concordato con el estado vaticano, mediante el cual se otorgan privilegios a un grupo religioso que no se consideran disponibles para otros.

El desconocimiento sobre el significado pleno y el alcance de la libertad religiosa en el país tiene como consecuencia natural una falta de entendimiento y apreciación de su importancia en el avance de la sociedad, así como su gradual deterioro en la sociedad, amenazando de esta forma la sostenibilidad de la práctica religiosa y sus efectos positivos en la comunidad.

La necesidad de mayor promoción y estudio de la libertad religiosa en República Dominicana parcialmente halla explicación en la creciente diversidad de la población, marcada por la influencia extranjera producto del turismo y las diásporas de diferentes orígenes que se asientan en el país. Esto incluye: ciudadanos haitianos, asiáticos, europeos, norte, centro y suramericanos.

La República Dominicana no puede postergar una discusión más profunda y amplia sobre el tema de la libertad religiosa en el país. A pesar de la estabilidad social y las inclinaciones conservadoras de la sociedad en general, la nación no debe dar la espalda a tendencias mundiales que entran en el terreno de la libertad religiosa y discusiones que están en pleno vigor en la mayoría de los países desarrollados, las cuales de no abordarse debidamente, podrían devenir en crisis y conflictos que comprometerían la estabilidad social. Entre ellas citamos:

•    Los cambios en el cuidado de la salud, donde se habla de temas como la salud reproductiva, incluyendo la legalización del aborto, la promoción de métodos anticonceptivos, la investigación sobre células madre y la eutanasia.
•    Las regulaciones de tipo laboral y el modo de administración del empleo, así como las discusiones que actualmente tienen lugar en las cortes internacionales de derechos humanos en torno a las relaciones empleador-trabajador en las instituciones religiosas.
•    Las modificaciones al currículo y la administración de instituciones educativas—colegios, universidades—afiliadas a instituciones religiosas.
•    La forma de adquisición, tenencia y administración de propiedades.
•    El divorcio y la unión libre.
•    Las presiones de determinados grupos sociales que incluye las organizaciones feministas y sus reclamos en materia de género, los grupos LGTB y sus reclamos en torno al matrimonio de personas del mismo sexo,  entre otros reclamos.
•    Las reprimendas a individuos en su práctica profesional por acciones asociadas a su convicción religiosa.
•    Regulaciones en torno a la capacidad de los individuos de escoger la fe o denominación de su preferencia, adherirse a ella, e incluso empezar un grupo propio y/o tener acceso a un ministro de su denominación.
•    La persecución religiosa y el prejuicio social. Entre otros aspectos.

En el caso dominicano en particular, la ausencia de un marco legal especializado que regule y garantice la libertad religiosa, así como la ausencia de provisiones para el debido arbitraje ante eventuales discusiones de los temas recién mencionados, podría colocar la libertad religiosa y las garantías de los diferentes grupos de la sociedad en una situación de riesgo a corto plazo.

Actualmente, el marco jurídico que la República Dominicana provee a la libertad religiosa se circunscribe al artículo 45 de la Constituciún, que reza "El Estado garantiza la libertad de conciencia yh de cultos, con sujeción al orden público y respeto a las buenas costumbres", y al reciente logro de una ley que otorga efectos civiles a los matrimonios religiosos no católicos. Actualmente, los tratos del estado dominicanos con las instituciones religiosas son regidos por la ley 122-05 Para la Regulaciún y Fomento de las Asociaciones Sin Fines de Lucro, la cual coloca a las organizaciones religiosas en el mismo renglón de las asociaciones y las instituciones sin fines de lucro, dejando de lado los aspectos propios de la libertad religiosa que asisten y distinguen de manera particular a las organizaciones religiosas.

A pesar de los apreciables adelantos recientes, otros terrenos en los que se pueden explorar posibilidades de mejora son el nivel de incidencia en la vida pública y social de los grupos religiosos no tradicionales, así como su participación en los medios de comunicación, incluyendo columnas de periódicos, internet, radio y televisión.

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