La Sala de Prensa
Blog

Aportes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días 36 años después

Los aportes de la Iglesia a la sociedad evidencian su fe y prácticas centradas en el ejemplo de Jesucristo.

Luego de poco más de tres décadas y media desde la llegada de los primeros misioneros mormones a nuestro país, muchos, incluso la opinión pública, se preguntarán cuál es el balance de las actividades de los mormones en la República Dominicana, cuáles son sus valores, creencias y aportes concretos a la sociedad dominicana.

A propósito de la Semana Santa y las interrogantes de varios medios de comunicación a ocasión del asueto, hoy pretendemos resumir algunos de los aspectos más relevantes que ayudarían a esbozar una imagen apenas parcial de lo que en verdad es la fe y la práctica religiosa de los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones).

 Historia 

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue organizada el 6 de abril de 1830 en el estado de Nueva York, Estados Unidos, por José Smith, hijo. Según la creencia Santo de los Últimos Días, a través de José Smith y a causa de una serie de experiencias espirituales que este tuvo, la Iglesia original que Jesucristo organizó durante su ministerio sobre la tierra fue restaurada después de haberse perdido de sobre la tierra a causa de la muerte de los apóstoles luego de la crucifixión de Jesucristo.  

La Iglesia se estableció y prosperó considerablemente en la región este de los Estados Unidos, pero fue objeto de persecución e intolerancia religiosa durante la primera mitad del siglo XIX, lo cual obligó a sus miembros a embarcarse en el histórico éxodo pionero hacia las montañas rocosas en el oeste de los Estados Unidos. La travesía de los pioneros en busca de la libertad religiosa es una historia de fe, sacrificio y milagros.

Finalmente y luego de miles de millas recorridas a través de las inclemencias del tiempo, los pioneros mormones se asentaron en el Valle del Gran Lago Salado donde establecieron la ciudad de Salt Lake, capital de lo que hoy es el próspero estado de Utah. 

La llegada a la República Dominicana

La Iglesia inició sus operaciones en nuestro país el 7 de diciembre de 1978 mediante una solemne y a la vez sencilla ceremonia religiosa oficiada por M. Russell Ballard, quien hoy es miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, la cual tuvo lugar en el Parque Mirador Sur de la ciudad capital. La primera familia dominicana que se unió a la Iglesia estableció contacto con mormones por primera vez en los Estados Unidos y luego se radicaron en el país.

La Iglesia experimentó un rápido crecimiento durante sus primeros años, el cual se vio potenciado por la introducción de una campaña de medios popularizada entre 1984 y 1989, con alguna presencia durante los años 90’s, titulada "Homefront" con mensajes dirigidos a la familia sobre valores de aplicación general como: la paciencia, la honestidad, la unidad familiar, el matrimonio, el trabajo, entre otros.

En la última década, la Iglesia se ha afianzado con mayor presencia nacional en términos de feligresía e infraestructura con más de 126,000 miembros en todo el país diseminados en unas 205 unidades o dependencias locales en casi cada provincia. El primer y hasta ahora el único templo (diferente a las capillas o centros de reuniones) en todo el Caribe fue construido en Santo Domingo e inaugurado el 17 de septiembre del año 2000. Este brinda servicio a más de 250,000 mormones de toda la región. Para los miembros de la Iglesia, el templo es el lugar más sagrado que existe sobre la tierra. 

Hoy en día, la República Dominicana es el centro de las operaciones de la Iglesia para toda la región del Caribe y cuenta con una amplia variedad de programas para la familia, las parejas, la juventud, los jóvenes adultos y los niños, así como iniciativas diversas en áreas como la salud, la educación, la alimentación y el brindar respuesta ante situaciones de desastre, entre otros servicios humanitarios.

Creencias Básicas

El elemento más destacado y céntrico de la fe mormona es una profunda adoración a Jesucristo como el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Estos creen que Dios es Nuestro Padre Celestial – lo cual nos convierte a todos en sus hijos e hijas – y que mediante su Hijo Él extiende brazos de misericordia a todos aquellos que deseen escuchar su consejo y guardar sus mandamientos.

Los mormones creen que el propósito de esta vida es ser feliz y que Dios provee al hombre y la mujer la oportunidad de formar familias para dentro de ellas lograr alcanzar el máximo de su potencial como hijos e hijas de Dios. La devoción y fidelidad total en el matrimonio es parte esencial de la concepción Santo de los Últimos Días acerca del matrimonio y la familia. Estos también creen que la naturaleza de la familia es eterna y que los lazos filiales que unen al esposo y la esposa, así como a los padres con sus hijos pueden trascender la muerte. 

Debido a esta creencia, se esfuerzan por identificar y conocer su historia familiar a través de la investigación genealógica. Las ordenanzas o ceremonias sagradas propias de su fe que permiten este tipo de unión familiar se realizan en los templos, tal como el que tenemos en Santo Domingo en la avenida Bolívar.

Los miembros de la Iglesia creen en las Sagradas Escrituras, estudian la Biblia y se esfuerzan por practicar las enseñanzas que esta contiene. También creen en la existencia de escrituras adicionales que fueron igualmente reveladas y dadas por Dios a hombres santos en la antigüedad y en nuestra época, entre ellos El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo, libro al cual deben el mote de “mormones”, el cual fue acuñado por las personas durante el siglo XIX, mas no es un nombre o título oficial para llamar a los miembros de la Iglesia, quienes se identifican como Santos de los Últimos Días.

Los mormones creen en la “revelación contínua” y en la existencia de profetas vivientes, tal como los profetas de la antigüedad. La Iglesia cuenta con una estructura de liderazgo similar a la de la Iglesia antigua que organizó Jesucristo sobre la tierra, esto es: profetas, apóstoles, setentas, evangelistas, pastores, etc. En tal sentido, estos sostienen al Presidente actual de la Iglesia como "profeta, vidente y revelador", así como a los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles, tal como lo fueron los profetas y apóstoles de tiempos bíblicos.

Como seguidores de Jesucristo, los Santos de los Últimos Días asumen la invitación del Salvador conocida como la Regla de Oro: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos…” (Mateo 7:12). Por esta razón, buscan constantemente la oportunidad de ayudar y servir a otros, tanto de manera individual como colectiva.

La mayoría de la gente ha podido apreciar que la Iglesia es una iglesia misionera, es decir, los mormones tienen un gran espíritu misional manifestado en su gran batallón mundial de 90,000 misioneros y misioneras que predican el evangelio día a día en todo el mundo. Esta comisión fue dada por Jesús al invitar a sus discípulos: “Por tanto, id y haced discípulos a las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19) Todos los jóvenes varones a partir de los 18 años y las hembras a partir de los 19 años tienen la oportunidad de servir como misioneros a tiempo completo. El servicio misional se extiende por entre 18 y 24 meses en total. De esta forma, los jóvenes mormones comparten lo que creen, como viven y lo que entienden esto puede significar en la vida de los demás.

Finalmente, los mormones son respetuosos de la libertad que cada persona tiene de “…adorar a Dios Todopoderoso según los dictados de su propia conciencia…” (Artículo de Fe 11) y aún al derecho de no profesar creencia alguna. En tal sentido, se esfuerzan por promover y fomentar la libertad religiosa y la cooperación con las demás denominaciones y comunidades de fe, sin distinción.

Muchos otros elementos conforman parte de la teología y la práctica religiosa de los Santos de los Últimos Días que no mencionamos en este artículo. Para más información, se puede visitar el sitio Mormon.org o la sección de temas de esta Sala de Prensa.

 Programas sociales 

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuenta con un amplio programa de bienestar y ayuda humanitaria, ambos diseñados para brindar la ayuda requerida a los pobres y necesitados, sin distinción. Todos los programas de la Iglesia se centran en los principios de autosuficiencia, mediante los cuales a las personas y las organizaciones – antes que fomentar una situación de dependencia – se les faculta para que puedan suplir para sus propias necesidades a través de sus capacidades, su preparación y su esfuerzo personal. Con los programas sociales que auspicia, la Iglesia no crea estructuras paralelas a las que ya provee el estado, las organizaciones sin fines de lucro u otros grupos de la sociedad, sino que los fortalece a través de los programas y recursos que pone a disposición.

La Iglesia promueve a nivel mundial cinco iniciativas mayores enfocadas en: 1) agua potable; 2) mortalidad infantil; 3) discapacidad físico motora; 4) salud visual; y 5) respuesta en situación de desastre. Todas estas iniciativas se realizan en asociación con otras organizaciones sin fines de lucro que cuentan con la capacidad técnica y la experiencia para ejecutar cada proyecto, según el área en que se enfoque.

Mediante sus proyectos de agua potable, la Iglesia ayuda a construir acueductos sencillos que pueden proveer agua potable en zonas rurales donde no está disponible. También se perforan pozos e instalan bombas manuales (malacates) que permiten la extracción de agua del subsuelo con la participación de la comunidad, empoderando así a las personas para que participen en las iniciativas propias de su desarrollo personal y colectivo.

A través de un acuerdo con el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos – que aporta el personal técnico y las maquinarias – así como con líderes de diferentes comunidades del país que se organizan y se responsabilizan de administrar y cuidar las fuentes de agua, la Iglesia ha donado más de 300 bombas manuales o malacates que han sido instaladas en toda la geografía nacional.  Otras organizaciones con las que se han desarrollado proyectos de invernaderos y sistemas de irrigación para la agricultura incluyen las organizaciones caritativas católicas (CARITAS) y la Fundación Sur Futuro.

Por otra parte, gracias a la investigación que ha concluido en que la mayoría de las muertes prematuras de bebés nacidos se pudieron haber evitado si se hubiera contado con el personal calificado y los equipos necesarios para ofrecer la debida atención, la Iglesia ha implementado un programa mundial de Técnicas de Resucitación Neonatal (NRT, por sus siglas en inglés).

El programa NRT envía médicos y técnicos expertos a muchos países del mundo para ofrecer capacitación sobre las mejores prácticas de resucitación y estabilización de recién nacidos. Estos talleres incluyen equipos especializados que junto a muñecos especiales sirven para que los médicos, enfermeras y técnicos locales puedan practicar las técnicas aprendidas. Una vez concluidos los talleres, los graduandos son certificados como formadores y los equipos y muñecos son donados a los hospitales locales y a las autoridades de salud para multiplicar los talleres.

El programa NRT ha sido implementado en nuestro país en combinación con el Ministerio de Salud Pública y con la participación de diferentes regionales a lo largo de toda la geografía nacional. Las autoridades de salud han destacado la participación de la Iglesia y la contribución que estos talleres de formación han hecho para reducir la mortalidad infantil en nuestro país.

La discapacidad físico-motora, por su parte, tiene alta incidencia en nuestro país, tanto por situaciones congénitas como por accidentes en vehículos de motor. Las personas con discapacidad requieren de dispositivos para facilitar su movilidad y así integrarse a la vida productiva. En la mayoría de los casos, las personas con discapacidad físico-motora son más autosuficientes y productivas cuando cuentan con la asistencia necesaria a través de dispositivos como sillas de rueda, muletas, andadores, bastones, prótesis, etc.

El programa mundial de movilidad de la Iglesia permite proveer de estos dispositivos a las personas que los necesitan. Usualmente, estos se distribuyen a través de organizaciones especializadas de reputación nacional que cuentan con la infraestructura y la capacidad técnica para brindar estos servicios.

En la Republica Dominicana, la Iglesia sostiene una alianza con la Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR), la Asociación Dominicana de Personas con Discapacidad Físico-Motora (ASODIFIMO) y el Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS) que constituye el órgano rector del estado en materia de legislación, protección, asistencia y promoción de las personas con discapacidad.

El acuerdo incluye la donación de sillas de ruedas, andadores, muletas, bastones y otros dispositivos para las personas con discapacidad físico-motora. Además, se provee equipamiento para salas e instalaciones especializadas de algunas de estas instituciones, tanto en Santo Domingo como en el interior del país.

A través de la alianza con ADR, la Iglesia lanzó en el país el modelo de sillas de rueda “todo terreno” (Rough Rider) para personas con necesidades especiales de transitar en espacios irregulares donde no hay asfalto o donde las situaciones del terreno no permiten la circulación de sillas convencionales. A través de la capacitación y varios proyectos auspiciados por la Iglesia, nuestro país se convirtió en un modelo mundial mediante la instalación de un taller local con la capacidad técnica e instalada para fabricar, ensamblar y reparar estas sillas “todo terreno”. De este modo, en vez de adquirirlas procedentes de proveedores en el extranjero, la Iglesia las compra a ADR y así los fondos frutos de dicha transacción pueden servir para sostener las operaciones de la institución.

Mediante otras alianzas con instituciones especializadas, la Iglesia ha donado decenas de prótesis, en su mayoría de extremidades inferiores, para personas de escasos recursos.

Por otra parte, los programas de salud visual han sido el medio por el cual cientos de especialistas y oftalmólogos mormones han ido por todo el mundo realizando operativos de forma gratuita, así como brindando formación técnica del más alto nivel a los profesionales locales.

A través de iniciativas con instituciones como el Hospital Dario Contreras, el CECANOT, INDEN y otros centros de salud del país se han donado desde equipos de optometría hasta sofisticados equipos para diagnosticar y tratar afecciones visuales. Los proyectos incluyen seminarios de formación práctica en forma de jornadas de cirugía para afecciones como catarata – incluso en recién nacidos – y otros procedimientos más sofisticados.

En coordinación con el Departamento de Salud Escolar del Ministerio de Educación, se han habilitado talleres móviles para servicios de optometría y fabricación de espejuelos para estudiantes de escasos recursos en las zonas rurales. Estos talleres han permitido corregir afecciones visuales que han probado ser la causa del bajo rendimiento de muchos estudiantes del sistema escolar público dominicano.

Finalmente, donde quiera que se encuentra, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene la reputación de estar entre las primeras organizaciones en llegar a lugares y personas víctimas de desastres naturales y otras situaciones semejantes causadas por la mano humana. A través de su voluntariado Manos Mormonas que Ayudan, la Iglesia llega a individuos, familias y comunidades en situaciones de emergencia.

Por ejemplo, durante las inundaciones causadas por la tormenta Noel en el 2007, millones de pesos en alimentos, ropa, colchones, purificadores de agua, medicinas y otros implementos fueron distribuidos por voluntarios de la Iglesia en la zona suroeste del país. Asimismo, durante los recientes brotes de cólera en las areas de Haina y San Cristóbal, estos voluntarios distribuyeron cientos de kits de higiene y otros artículos necesarios para la prevención del cólera entre las familias en situación de mayor vulnerabilidad.

Otras iniciativas sociales auspiciadas por la Iglesia incluyen proyectos de promoción de la educación técnica y superior, el empleo, el autoempleo, la economía familiar y la recuperación de adicciones. Asimismo, la Iglesia auspició en sus edificios a nivel nacional, con la ayuda de voluntarios miembros de la Iglesia, más de 100 núcleos de aprendizaje como parte de su participación en el Plan Nacional de Alfabetización "Quisqueya Aprende Contigo" auspiciado por la Presidencia de la República. Todos estos programas procuran impulsar los principios de autosuficiencia entre todos los dominicanos y dominicanas.

Una fe práctica

En fin, si pasamos balance a los aportes y la participación silente pero efectiva de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la sociedad dominicana en las últimas tres décadas, encontraremos el legado de una institución que sin ánimos de recibir crédito y sin interés alguno más que el de alimentar al hambriento, vestir al desnudo y dar albergue al desterrado, nos muestra los frutos de la fe en la vida de las personas aún en nuestros días, los cuales se traducen en un beneficio colectivo y tangible que es el interés de todos.

Al final, más que nada, el legado espiritual implantado en el corazón de sus más de 15 millones de miembros en todo el mundo; la virtud cultivada en la mente de sus jóvenes a pesar de la decadencia moral del mundo en que vivimos; la esperanza que emana de niños nacidos en hogares dirigidos por un padre y una madre que se aman, honran y respetan sus votos matrimoniales; la estabilidad que brindan hogares fundamentados sobre los principios cristianos y los siempre válidos valores del trabajo, la honestidad y la responsabilidad individual, son parte de un legado más valioso que cualquier bien material.

Cuando una nación cuenta con ciudadanos prestos a hacer el bien, a cumplir sus deberes y a ser entes de aporte en todo el sentido de la palabra, no solo porque es lo mejor, sino porque lo consideran un deber hacia Dios, hacia sí mismos y hacia los demás, cuenta con la mejor vía de garantizar una sociedad democrática, moderna y sostenible. Eso es parte del aporte que, junto a muchas otras instituciones religiosas honorables que operan en el país, ha hecho durante estos 36 años La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Examinar el Blog

Acerca de

Lea el blog de la Sala de Prensa Mormona de la Iglesia de Jesuscristo de los Santos de los Últimos Días y mantenganse al tanto de los asuntos públicos relacionados con la Iglesia.

Nota sobre la Guía de Estilo:Al publicar noticias o reportajes sobre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenga a bien utilizar el nombre completo de la Iglesia la primera vez que la mencione. Para más información sobre el uso del nombre de la Iglesia, visite nuestraGuía de estilo.