Juventud encuentra refugio contra la violencia

Juventud encuentra refugio contra la violencia

Al participar de los programas en la Iglesia, la juventud encuentra paz y ayuda a que otros también la tengan

Perspectivas
 

En la celebración del Día Nacional de la Juventud y con unas estadísticas de pérdidas de vida de 18,880 personas en el último decenio, de las cuales la mayor cantidad de casos registrados correspondieron a personas jóvenes, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), existe esperanza debido a un grupo importante que quiere algo diferente.  

En medio de los casos que más resonaron el año pasado involucrando a jóvenes de las mismas edades en muertes trágicas y violentas, como la de Emely Peguero, la elección por una vida y unos valores sanos sigue siendo la norma de la juventud dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

“Siguiendo nuestros artículos de fe de buscar las cosas ‘bellas, buenas y dignas de alabanza’, cada uno de los programas de la Iglesia y sus actividades buscan ayudar a edificar dentro de cada joven sus mejores atributos como persona. Atributos como la valentía, el esfuerzo, ser humilde, la pureza, el servicio entre otros, que fueron predicados por profetas antiguos, así como los modernos, recalcan las cualidades cristianas que anhelamos ver en cada uno de ellos”, indicó el élder Julio César Acosta, de los setenta, líder regional de la Iglesia en el Caribe.

“Hoy día, más que nunca, el poder participar de actividades moralmente limpias y que inviten a sacar lo mejor de cada uno, junto con amigos y relacionados que procuren hacer lo bueno, contribuirá a la formación de lo mejor de la naturaleza de cada joven, para servir a su familia, a la sociedad y a Dios, es lo que aspiramos en la Iglesia”, subrayó el élder Acosta al ser entrevistado por esta sala de prensa.

El esfuerzo de un liderazgo voluntario pone en funcionamiento una serie de programas, proyectos y actividades que promueven el bien ser, hacer y tener entre la juventud.

El Progreso Personal

Es un programa que sirve como herramienta para que las jóvenes desde los 12 hasta los 18 años, se involucren en buenas causas, aprendan habilidades de liderazgo, establezcan relaciones con los demás y adquieran hábitos de éxito que le ayudarán a desarrollarse durante toda su vida.

Las mujeres jóvenes disfrutan de espacios y actividades en las que la fe, la naturaleza divina, el valor individual, el conocimiento, la elección y la responsabilidad, las buenas obras, la integridad y la virtud son los valores que constituyen su lema y siempre se fomentan y practican.

Vexel, 18 años: “Aprendí que el conocimiento que adquirimos es para aprender a tomar nuestras propias decisiones y que esas decisiones nos lleven por el buen camino. Aprendes a amar a los demás y dejas de lado cualquier prejuicio con tal de ver a todos como Dios nos ve a nosotros. En cuanto a los estudios, aprendes que es necesario adquirir conocimiento y no sólo por saber algo nuevo, sino porque puedes servir a alguien en diferentes maneras con lo que ya sabes. El progreso personal puede cambiar tu vida y la de todo el que te rodea.

Mi Deber a Dios

Con este programa, los jóvenes de 12 a 18 años pueden saber y ejercitarse en sus deberes para con Dios y sus semejantes, fortalecen su carácter para cumplir con sus compromisos y fomentan las buenas relaciones con sus familiares y sus pares. El patrón de aprendizaje en el programa consiste en aprender, actuar y compartir.

Durante sus años de juventud, son orientados por líderes comprometidos para el desarrollo de proyectos con significado para sus vidas y las de sus familias, resultados que son recopilados en un folleto, los cuales deben compartir con sus padres, amigos y el liderazgo en la Iglesia.

Ellison, 17 años: “Al trabajar con mi Deber A Dios, he podido fortalecerme con cada una de las metas y asignaciones. A medida que cumplía con cada una de ellas, mi fe crecía. Al prestar servicio a los demás de forma desinteresada, me ayuda a querer ser más como Cristo y saber que todos tenemos un gran valor delante de los ojos de Dios. También, se fortalece cada vez más mi relación con mis familiares y amigos ya que todos somos iguales y tenemos el mismo don y valor. Si nos esforzamos por cumplir con cada una de las metas en Mi Deber a Dios, sentiremos un gran cambio en nuestros corazones de obrar según las enseñanzas de Jesús.”

Mis Normas

Mis Normas: principios de éxito para jóvenes, es un proyecto de comunicación cuya finalidad es promover entre los jóvenes (principalmente de entre 12 y 18 años) comportamientos basados en valores y fomentar entre ellos, mediante un enfoque no religioso, estilos de vida alineados con los principios del evangelio.

El cometido de Mis Normas es informar, orientar y prevenir a los jóvenes, sus padres o tutores, sus maestros y otros líderes juveniles sobre los desafíos que estos pueden enfrentar y ayudarles a considerar la importancia de definir una estructura moral que guíe sus comportamientos y les ayude a tomar decisiones que les permitan disfrutar de las oportunidades de la juventud sin poner en riesgo sus opciones y oportunidades de éxito en el futuro.

Seminarios e Institutos

Los seminarios e institutos conforman el Sistema Educativo de la Iglesia. Estas instituciones destacan la importancia de desarrollar una educación integral que incorpore el conocimiento religioso y la fe.

Seminario es un programa de cuatro años de educación religiosa para estudiantes de escuela secundaria de cualquier religión. Cada año se estudia un libro diferente de las Escrituras Santo de los Últimos Días: el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón o Doctrina y Convenios. Las clases de seminario están a cargo de instructores de tiempo completo y voluntarios, a menudo en instalaciones de la Iglesia. Existen aproximadamente 404,270 estudiantes de seminario alrededor del mundo.

Los institutos de religión imparten educación religiosa a jóvenes entre las edades de 18 y 30 años en más de 2.500 centros alrededor del mundo, muchos de los cuales son estudiantes de colegios universitarios o de universidades. Las clases de instituto abarcan el estudio de las Escrituras, la historia y la doctrina de la Iglesia y cómo prepararse para el matrimonio y para servir en una misión de la Iglesia. Actualmente existen alrededor de 357.760 estudiantes matriculados en instituto.

Blessing, 18 años: “Seminario e Instituto ha sido para mí, más que clases a tomar, una de las formas más efectivas y trascendentales de mantenerme en la vía correcta. Al recibir instrucción constante, ha aumentado en mí, tanto el deseo constante de seguir tratando de ser como Cristo, como mi capacidad para discernir el bien del mal. En la sociedad en que vivimos, programas como Seminario e Instituto, proveen en nuestra vida un refugio, un lugar verdaderamente santo.”

Conferencia-Campamento SOY, Fortaleza de la Juventud

Es un evento de una semana que se desarrolla para jóvenes de 14 a 18 años en un ambiente de inspiración y crecimiento espiritual para fortalecer sus deseos de vivir vidas rectas sobre la base de la fe en Jesús.

Durante la conferencia los jóvenes pueden participar de devocionales, charlas, estudios del Evangelio y un programa musical y de espectáculo de variedades, en el que demuestran sus talentos sanamente, al experimentar la modestia, los buenos modales, el lenguaje apropiado y el escuchar música apropiada.

Moisés, 23 años: “Mi experiencia al asistir a la conferencia fue grandiosa; una semana de constante aprendizaje en todo el sentido. Me ayudó, no solamente a acercarme más a Dios, pero también a aprender más a ser un verdadero cristiano y así amar al prójimo como a mí mismo, estar presto ayudar a los demás, escuchar, respetar pero sobre todo a lograr un equilibro en mi vida. Gracias a este programa inspirado de la Iglesia, pude fortalecerme para siempre esforzarme por tomar decisiones correctas como la de servir y de luchar por mantenerme digno de las bendiciones de Dios en un mundo lleno de distracciones.

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