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Mujeres SUD abren el mundo a los demás mediante la alfabetización

Enseñan a leer y a escribir en pueblitos de las montañas centroamericanas cuyo dialecto local es primitivo; el resultado, la gente se aventura a salir del pueblo en busca de recursos. Ayudan a madres africanas a mejorar su lectura y escritura; el resultado, sus hijos son más sanos.

Son miembros de la Sociedad de Socorro, la organización integrada por todas las mujeres adultas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mujeres SUD), quienes toman en serio su responsabilidad de aumentar el alfabetismo en todo el mundo.

El programa de alfabetización de la Sociedad de Socorro tiene dos objetivos principales: enseñar habilidades básicas de alfabetismo y alentar a los Santos de los Últimos Días a estudiar las enseñanzas de Jesucristo, según están escritas. A cambio, las mujeres de la Iglesia se benefician con el gozo de enseñar a adultos y jóvenes las destrezas básicas de lectura y escrituras. 

En los Estados Unidos, el programa de alfabetización proporciona a menudo las habilidades esenciales para leer y escribir a gente que inmigró al país desde otros lugares. En muchos casos, el analfabetismo es un obstáculo para que los hijos logren un buen empleo o tengan éxito en la escuela.

Rosemary Waxon , miembro de la Iglesia en los Estados Unidos, relata la historia de la familia Collaku, que llegó a Salt Lake City como refugiados de Kosovo en 1999. Ella y otras dos personas enseñaron inglés a esta familia cada semana.

"Me siento tan bien cuando veo desde la abuela hasta los nietos sonreír con orgullo ante sus logros en el aprendizaje de hablar inglés", dice Waxon. "Me pregunto quiénes entre todos nosotros nos beneficiamos más con la experiencia. En mis esfuerzos por servir a otras personas, yo fui la que recibió el servicio" apuntó.

En la República Dominicana, a raíz de la puesta en marcha del Plan Nacional de Alfabetización "Quisqueya Aprende Contigo", el programa de alfabetización de la Iglesia se puso a disposición del estado dominicano para sumarse al rescate de los más de ochocientos mil iletrados que existen en este momento en nuestro país.

La Iglesia, consciente de las necesidades de los menos favorecidos, siempre ha estado comprometida con las mejores causas y en este caso, aprovecha la iniciativa del estado para aportar una mano amiga como discípulos de Cristo en el bienestar espiritual y temporal de los hijos e hijas de Dios.

Enero fué el mes pautado para el inicio de esta hermosa obra; ya miles de dominicanos y extranjeros que están en el país disfrutan de la bendición de recibir enseñanza que les ayudará a mejorar sus vidas.  Quince años es la edad minima requerida para insertarse en el programa, pero no hay una edad máxima; no importa la edad, clase social o género, el programa recibe con los brazos abiertos a todos lo que desean aprender para superarse.

Tanto en las facilidades físicas de la Iglesia como en casas de  facilitadores (maestros) o participantes (alumnos), se han formado núcleos de aprendizaje (grupos de participantes de 10-15 personas). Se espera que se sigan conformando más núcleos a medida que los primeros muestren sus avances y progreso, sirviendo de motivación para los que aún no han decidido insertarse al programa.  "Quisqueya Aprende Contigo" promete que en seis meses una persona iletrada pasará a la lista de alfabetizados en el país.

Las mujeres de cada congregación local de la Sociedad de Socorro han sido un soporte en la estructuración del plan en sus propias áreas, apoyando de cerca la labor que realizan la coordinadora nacional del programa, Nilda Gómez, y los coordinadores regionales, Yuberkys Cruz (región norte), Pedro Alvarez (región oeste) y Yadira Matías (región este), quienes trabajan arduamente con la Dirección de Programas Especiales de la Presidencia de la República para coordinar y capacitar apropiadamente a cada núcleo creado. El plan provee:

• Capacitación de los facilitadores.

• Materiales didácticos.

• Anteojos para leer, con los que también se les ayuda a remediar sus problemas de visión.

La Mesa General de la Sociedad de Socorro de la Iglesia, un cuerpo de liderazgo de esa organización a nivel mundial, hizo una investigación sobre el impacto personal del programa de alfabetización en la República Dominicana. El resultado más sorprendente de estas clases fue el aumento en la autoestima y la confianza de los participantes. Con orgullo dijeron que ahora podían hacer una lista antes de ir de compras o, si se les pedía, preparar un discurso que podrían presentar ante otras personas durante los servicios de adoración dominicales.

Una participante dijo que considera ahora que es una persona mejor y que los miembros de su familia "le miran en forma diferente ahora". Otra dijo sentirse ser un buen ejemplo de aprendizaje ante sus hijos de edad escolar porque ella también está aprendiendo. Otra participante dijo que se sentía más segura al conversar con otras personas en las reuniones de la Iglesia y en todas partes porque podía pronunciar mejor las palabras.

Los beneficios de los esfuerzos en alfabetización son incontables para los dominicanos. Se informó que muchos de los participantes en los cursos mejoraron en forma significativa su calidad de vida y expandieron sus oportunidades como resultado directo de estas clases auspiciadas por la Iglesia en el país. Incluso, algunos participantes han empezado a tomar parte en actividades comunitarias por primera vez en sus vidas.  

Una mujer resume los sentimientos de muchas otras que se beneficiaron con el programa de alfabetismo de la Sociedad de Socorro diciendo: "¡Qué cambio cuando aprendí a leer! Me convertí en mejor esposa y madre. Fue como si hubiera estado dormida y la lectura me hubiera despertado."

Los esfuerzos continuarán y la labor combinada de la Iglesia y el estado a través del programa "Quisqueya Aprende Contigo" espera poder llevar alivio y esperanza a cientos de miles de familias que serán beneficiadas en los próximos dos años. Para mayor información sobre como unirse a estos núcleos, la oficina de la Iglesia provee orientación a través del 829-547-2265. 

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